Civilización versus sociedad
CIVILIZACIÓN VERSUS SOCIEDAD
Extracto de mi artículo: “Civilización versus sociedad. El trastrueque de las virtudes morales, ley divina, por DD. HH.” Publicado en la revista Apología de la barbarie.
La actual sustitución de la palabra civilización por sociedad no es inocente: es un cambio de paradigma que destruye la raíz de nuestra cultura.
Civilización proviene de civis (ciudadano), de la raíz protoindoeuropea kei— («echar raíces»). El civis es quien tiene arraigo en su cultura, asume deberes, respeta normas y contribuye a un orden superior basado en la excelencia y la virtud.
Sociedad, en cambio, deriva de socius («el que sigue a otro»), de la misma raíz que “secta” y “seguir”. Etimológicamente, significa «cualidad del seguidor». Es el Mitläufer (el que sigue la corriente), el hombre-masa sin raíces ni exigencias.
Esta sustitución lingüística es el fundamento del socialismo moderno: ya no se exige civismo (respeto a las normas, excelencia y continuidad histórica), sino seguimiento e inclusión indiscriminada. Da igual quién siga (emigrante, delincuente o activista) mientras acepte la nueva normalidad y no cuestione el dogma. De esta lógica surgen:
La abolición de fronteras y diferencias (inclusión como penetración).
La disolución de la maternidad y la feminidad real («todo es comunitario»).
La patologización de la verdad y la demonización del análisis («odio»).
La sustitución de la justicia por la empatía obligatoria y la tolerancia ilimitada.
El resultado es una sociedad desarraigada, contemporánea del presente, sin memoria ni destino. Una masa fácil de manipular que renuncia a sus símbolos, sus fiestas y su historia (como ocurre con la ridiculización de la Virgen de la Mercè, la sustitución de belenes o el cambio de nombre de las tradiciones cristianas) mientras se acomoda activamente a otras culturas. Frente a esto, la civilización exige volver a las raíces: saber de dónde venimos para saber hacia dónde vamos. Exige virtud, templanza, jerarquía natural y respeto a la verdad. Exige, en definitiva, ciudadanos y no simples seguidores. Solo recuperando el concepto de civilización podremos defender con rigor nuestra identidad cultural frente a la disolución actual.
Elena Catalán Muñoz, escritora y filósofa esotérica.


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