LA CRUZ DE LA CÁRCEL DEL CUERPO: INDIVIDUACIÓN PNEUMÁTICA Y EL ODIO DE HÍLICOS Y PSÍQUICOS COMO PRUEBA DEL ASCENSO
La cruz de la cárcel del cuerpo: Individuación pneumática y el odio de hílicos y psíquicos como prueba del ascenso La vida del genio es, por esencia, un camino de radical soledad e incomprensión. De ahí que el Pneumático deba individuarse de los hílicos y los psíquicos: porque su vibración densa nos resta energía, nos arrastra hacia lo material y lo reactivo, y amenaza con diluir la llama nouménica. Sin embargo, no podemos prescindir de ellos. La cruz de la cárcel del cuerpo exige comer, trabajar y sobrevivir en el plano hílico. Ese es el pacto inevitable: habitar dos mundos a la vez. El cuerpo permanece en el pupitre o en la oficina; el espíritu se escapa cada madrugada hacia el Pleroma. Y esa es, al final, la meta del Sempiternismo: conectar con el Pleroma, esa dimensión inafectada y enrollada donde reside el Inconsciente Universal, depósito de toda la información de la existencia. Mantener esa conexión viva durante la vida entera. Porque así, al morir y liberarnos...

