LOS SECULARES SON EFÍMEROS SIN CONEXIÓN AL PASADO NI AL FUTURO
PEQUEÑA CRÍTICA AL SECULARISMO
El secular militante, moderno, en su afán de ‘liberarse’ de las raíces, se condena a sí mismo a la efimeridad. Reniega de aquello que dio sentido y continuidad a su propia cultura (la tradición grecolatina, el Logos cristiano, el orden vertical de la excelencia), y queda reducido a un ser del saeculum: un producto de su generación, esclavo de las modas ideológicas del momento. Es un hombre sin profundidad histórica, sin memoria de sus orígenes y, por tanto, sin verdadero futuro. Su ‘cultura’ se vuelve líquida, descartable, porque carece de raíces que la nutran más allá del instante presente.

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